Alberto

Marabunta

 

 Cuando te miro me crece un ejército de hormigas. Avanza rumoroso por mis manos. Me estira la piel. Se anuncia, no me deja. Desde mis piernas respiran un aire diminuto, entrecortado. Desde el fondo de mi vientre presienten la obscuridad más húmeda del tuyo. Como un sol negro las hipnotizas. Te huelo y mis hormigas se trastornan, se tambalean. Te toco ¿o sueño que te toco? y corren enloquecidas. Desde…

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